Es muy fácil entrar a una página copiar y pegar un texto que uno no ha escrito. La libertad de navegar y de acceder a cualquier dirección Web ha provocado que muchos negocios de informática y discográficos desaparezcan del mercado económico.
Pero los más afectados son en muchas ocasiones los profesionales de la comunicación, porque estos nuevos cibernéticos se valen de técnicas y estrategias muy cómodas para montar infamación de cualquier índole.
Lo cierto es que el gobierno debería crear nuevas medidas de seguridad para resguardar la información, pero resoluciones que sean efectivas. Que las personas no tengan que esperar tanto tiempo para que una información, programa o película llegue a su país.
Por lo tanto el problema no está en que restringirle al público cibernético el contenido o manejos de programas informático, sino en garantizarle medidas eficaces que resguarden el derecho de autor de dichos productos.
